En los últimos 20 años, México ha ofrecido múltiples ejemplos de cómo el descabezamiento de grupos del crimen organizado (GCO) puede derivar en un aumento de la violencia. En este contexto, es entendible la preocupación de los mexicanos tras el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes (alias “El Mencho”), líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Más aún, la presencia de este grupo criminal en prácticamente todo el país genera nerviosismo ante la posibilidad de una escalada de violencia de proporciones mayores a lo antes visto.
A este enfoque centrado en la eliminación de líderes criminales con el fin de debilitar a los GCO se le conoce como kingpin strategy.[1] Sin embargo, lejos de lograr ese objetivo, la decapitación de GCO suele ir seguida de un alza en delitos de alto impacto como homicidio, extorsión, secuestro, robo con violencia, lesiones y desaparición forzada. De acuerdo con los estudios más serios al respecto, esto se debe principalmente a dos factores: la fragmentación de los GCO y la ineficacia de la estrategia de seguridad.[2]
Más allá de los bloqueos carreteros y la quema de vehículos y negocios ocurridos el mismo día del abatimiento de Oseguera, existe gran incertidumbre y quedan preguntas abiertas sobre las consecuencias que traerá el descabezamiento del principal GCO en México. ¿El CJNG logrará mantener su dominio bajo un nuevo liderazgo? ¿Cambiarán las dinámicas del crimen organizado de forma más amplia? ¿Tiene el Estado las capacidades para contener un posible aumento de la violencia? ¿Se actuará contra las capacidades financieras y las redes políticas que permiten la operación de los GCO? ¿Continuará la presión de Estados Unidos para que las autoridades mexicanas actúen decisivamente en contra de los cárteles mexicanos?
Entre tantas dudas y piezas en movimiento, es poco serio, aunque atractivo para los titulares en medios masivos, hacer aseveraciones contundentes sobre lo que sucederá en el panorama del crimen organizado. Un enfoque más honesto es tomar en cuenta la incertidumbre alrededor del fenómeno y construir escenarios que sirvan para visualizar las posibilidades e identificar las señales que ayuden a entender hacia dónde se dirige la situación.
Para construir los escenarios que aquí se proponen, vale la pena partir de una breve radiografía de los GCO y de la estrategia de seguridad en México.
Punto de partida
Organizaciones criminales
La creciente fragmentación de los GCO en los últimos 20 años ha dado lugar a estimaciones que señalan la presencia de más de 150 organizaciones criminales a lo largo del país.[3] El grupo más dominante es actualmente el CJNG, seguido del Cártel de Sinaloa, que ha disminuido su influencia en el último año tras la detención de liderazgos clave y las disputas internas resultantes de esos vacíos de poder.
Existen diferencias importantes en la estructura, organización y operación del CJNG, el Cártel de Sinaloa y otras organizaciones de menor tamaño. Todas ellas influyen en el tipo y los niveles de violencia que ejercen.
- El Cártel de Sinaloa ha funcionado como una confederación de facciones con liderazgos propios. Esta organización ha priorizado un enfoque empresarial, corruptor y de cooptación social sobre el uso indiscriminado de la violencia en el desarrollo de sus actividades criminales. Esto, en ocasiones, se ha traducido en una baja incidencia delictiva en sus bastiones, especialmente en el estado de Sinaloa. No obstante, eso suele responder a un estado de gobernanza criminal, pues en realidad cuenta con grandes capacidades para ejercer violencia cuando se lo propone. Durante los últimos dos años, la detención de liderazgos clave y las traiciones dentro de la organización han resultado en sangrientos conflictos internos y una escalada de violencia en sus principales zonas de influencia. Esto ha debilitado su presencia y sus alianzas en distintas regiones del país, lo cual han aprovechado otros GCO, particularmente el CJNG.
- El CJNG surgió como una escisión tras las fracturas internas y la detención de líderes del Cártel del Milenio. A diferencia del Cártel de Sinaloa, tiene una estructura más jerárquica y dependiente de su líder. Esta organización ha optado por el uso intensivo de la violencia para lograr sus objetivos. En su principal bastión, el estado de Jalisco, el control jerárquico del CJNG es férreo. Sin embargo, su modelo incluye la expansión mediante la eliminación o absorción de células criminales menores, así como el establecimiento de alianzas con distintos grupos criminales de relevancia local en diferentes regiones del país. Estas alianzas suelen ser frágiles y son fuente de disputas violentas entre los cambiantes bandos rivales. En las zonas que controla, la violencia que ejerce está más relacionada a delitos como desapariciones, reclutamiento forzado y extorsiones. En las áreas que disputa con otros GCO suele haber, además, altos niveles de homicidio. Su penetración en las estructuras de gobierno, principalmente a nivel municipal, no tiene precedentes. Esto ha sido esencial para la consolidación del CJNG como el GCO más dominante en el país.
- Existen otros GCO con gran influencia en regiones específicas, como el Cártel del Golfo, Cártel del Noreste, Cártel de Juárez y La Familia Michoacana. Cada uno tiene estructuras, formas de organización y operación distintas que influyen en los lugares y las formas en que ejercen violencia. El resto son organizaciones de menor escala y de relevancia local acotada, pero que influyen significativamente en los altos niveles de violencia en el país.
Este panorama fragmentado ha incentivado la diversificación geográfica y de las actividades del crimen organizado. En un entorno de creciente competencia criminal, los GCO han expandido sus operaciones más allá del narcotráfico hacia el secuestro, la extorsión, el robo de combustible, el tráfico de personas y la minería ilegal, entre una lista larga y creciente de actividades ilícitas[4] (e incluso dentro de la economía formal[5]).

Estrategia de seguridad
Por su parte, la estrategia federal para hacer frente al crimen organizado en los últimos 20 años ha fluctuado entre la kingpin strategy, la búsqueda por disminuir la confrontación con organizaciones criminales y los incipientes esfuerzos por complementar la detención de líderes del crimen organizado con el fortalecimiento de capacidades de inteligencia y la coordinación con autoridades estatales. El uso de las fuerzas armadas para combatir a los GCO ha sido una constante a lo largo de este periodo.
En un entorno de altos niveles de impunidad, la colusión de autoridades de gobierno con organizaciones delictivas (con mayor frecuencia, aunque no exclusivamente, a nivel municipal) ha menoscabado la efectividad de los esfuerzos por desarticular las capacidades financieras y las redes de protección política de estas organizaciones. Adicionalmente, la colaboración con —y presión por parte de— autoridades de Estados Unidos ha sido un elemento central que ha favorecido el descabezamiento de los GCO sobre otras opciones contra el crimen organizado.
Escenarios
Los estudios más serios sobre los determinantes de la violencia relacionada con el crimen organizado en México coinciden en que la fragmentación de los cárteles, en conjunto con las características de las estrategias gubernamentales para hacer frente al fenómeno, son los principales factores explicativos. Por tanto, este ejercicio considera a cada uno de ellos como un eje para determinar los escenarios posibles.
El eje “Fragmentación de los GCO” considera elementos relacionados con las acciones de los grupos criminales que resultan, en el extremo izquierdo, en una mayor división y, en el extremo derecho, en la concentración en un menor número de GCO. El nivel de fragmentación es, en gran medida, resultado de disputas al interior de los GCO, enfrentamientos entre organizaciones criminales rivales y confrontaciones con autoridades. Algunas variables esenciales que impactan este eje son la fortaleza de los liderazgos, las estructuras y las alianzas criminales de los GCO, así como su capacidad de organización. También son importantes su armamento, sus habilidades ofensivas y su capacidad para cooptar o enfrentar a las autoridades.
El eje “Estrategia de seguridad” considera elementos relacionados con las acciones de gobierno que resultan, en el extremo superior, en una estrategia eficaz contra el crimen organizado y, en el extremo inferior, en una estrategia ineficaz. Algunas variables esenciales que impactan este eje son:
- La solidez o debilidad de las instituciones de seguridad y procuración de justicia, así como la profesionalización, suficiencia y confiabilidad de su personal.
- Los niveles de impunidad y prevalencia del Estado de derecho a lo largo del país.
- La integralidad en la desarticulación de los GCO, entendida como el grado de efectividad con el que se desarticulan sus liderazgos, estructuras financieras y redes de corrupción que permiten su operación.
- La capacidad de control territorial del Estado mexicano.
- La efectividad en la atención de las causas sociales para prevenir la violencia relacionada con el crimen organizado.
- La eficacia de la colaboración en materia de seguridad con autoridades estadounidenses y el respeto a la soberanía nacional.
Gráfico 1. Escenarios del crimen organizado

El Gráfico 1 sintetiza los escenarios posibles a partir de los criterios definidos. Con base en ellos, podemos derivar las siguientes conclusiones:
- Actualmente, y como resultado de las acciones de los GCO y de las autoridades en los últimos 20 años, México se encuentra en el escenario de violencia desbordada. De mantenerse el enfoque en la kingpin strategy, el país seguirá oscilando entre los escenarios 3 (violencia desbordada) y 4 (oligopolio criminal). No obstante, existen algunas señales de cambio que podrían movernos hacia un mejor escenario.
- Los niveles más bajos de violencia relacionada con el crimen organizado serían posibles en el escenario 1 (pacificación). Para transitar hacia él, las autoridades deberán contar con una estrategia de seguridad eficaz y buscar generar las condiciones para una menor fragmentación de los GCO. En este escenario, sin embargo, la desarticulación paulatina de organizaciones criminales podría interpretarse como el favorecimiento de unas sobre otras. Esto enfatiza la importancia del combate a la impunidad y del fortalecimiento institucional que dé credibilidad a las acciones de las autoridades.
- Ambos escenarios con una estrategia de seguridad eficaz son más aceptables que cualquiera de los escenarios con una estrategia de seguridad ineficaz, aunque uno resulta en un equilibrio más frágil que el otro. Esto se debe a que el escenario con mayor fragmentación de los GCO (reconfiguración de los GCO) es inestable, pues depende de la contención de numerosos grupos que, además, son muy adaptables. Esto podría resultar en serias complicaciones para las autoridades y dar paso al escenario 3 (violencia desbordada).
Un caso que puede servir de ejemplo para este escenario es lo ocurrido en Colombia. Tras el debilitamiento de los grandes cárteles en el marco de la “guerra contra las drogas”, el crimen organizado se reconfiguró en organizaciones más pequeñas (baby cartels). Esto resultó inicialmente en menores niveles de violencia; sin embargo, dichas organizaciones han seguido evolucionando hasta volver a convertirse en actores clave detrás del aumento de las actividades ilícitas y del incremento de la violencia en los últimos años en ese país.
- Los dos escenarios con una estrategia de seguridad ineficaz resultan en altos niveles de violencia. Estos son comparativamente menores en el escenario de menor fragmentación de los GCO (oligopolio criminal), pero esto suele deberse a la gobernanza criminal que, de facto, ejercen las organizaciones dominantes en sus principales zonas de influencia. Un equilibrio de esa naturaleza es frágil y propenso a deteriorarse rápidamente ante cualquier tipo de afrenta a dicha gobernanza criminal.
Pronóstico reservado
Entonces, en medio de esta incertidumbre, surge una pregunta inevitable: ¿hacia dónde vamos?
A pesar de la volatilidad en torno a numerosos elementos importantes, es posible hacer algunas predicciones de forma acotada:
- En conjunto con las detenciones de líderes criminales de alto perfil en el último año, el operativo de las fuerzas armadas del 22 de febrero, que resultó en el abatimiento de Oseguera y la detención de decenas de presuntos miembros del CJNG, sugiere un alejamiento de la propuesta de “abrazos, no balazos” del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Está por verse si esta tendencia continúa y si se acompaña de una mayor integralidad en el combate al crimen organizado.
- El potencial impacto del descabezamiento del CJNG en los niveles de violencia a lo largo del país apunta a ser diferenciado, dependiendo del nivel de control del cártel:
- Es probable que los principales focos de violencia que involucren al CJNG se concentren en regiones específicas, particularmente en el Bajío y la frontera entre Michoacán y Jalisco. Estas son áreas con presencia importante del CJNG que han estado en disputa con otros GCO desde antes del operativo federal que resultó en el abatimiento de Oseguera.
- Es menos probable que haya un alza significativa de la violencia por disputas entre el CJNG y organizaciones criminales rivales en otras regiones donde opera principalmente mediante alianzas con células menores. Esto se debe a que los cambios de bando en este tipo de arreglos son comunes y esperados. Además, esas no son las zonas prioritarias del CJNG.
- Hay también una baja probabilidad de que grupos criminales rivales busquen confrontaciones con el CJNG en el centro de Jalisco, su principal bastión.
- No está claro si el gobierno federal actuó contra Oseguera contemplando un plan para contener una posible escalada de violencia de grandes proporciones o si, más bien, aprovechó la oportunidad que se presentó para actuar en su contra sin mayor preparación ante las potenciales consecuencias. La incapacidad para contener la violencia en Sinaloa en el último año sugiere que, de detonarse otros focos rojos relacionados con los reacomodos del CJNG, las autoridades tampoco serían capaces de frenarla eficazmente.
Señales
Más allá de estos pronósticos generales, quedan aún muchas dudas en torno a factores que serán decisivos para navegar los escenarios de la violencia relacionada con el crimen organizado. Entre ellos se encuentran el impacto real en la estructura del CJNG tras la caída de Oseguera; las intenciones de las autoridades por enfocarse en ese grupo o ir tras otros; si su apuesta implica también desarticular las redes financieras y políticas que permiten las actividades del crimen organizado, y el nivel de presión desde Estados Unidos. Los siguientes son algunos de los puntos clave a observar en el corto plazo:
- Juan Carlos Valencia González (alias “El R3”) ya es considerado el nuevo líder máximo del CJNG.[6] Sin embargo, se mantiene abierta la posibilidad de que una falta de consenso sobre la idoneidad de Valencia derive en confrontaciones violentas por el liderazgo del grupo criminal.
- Si bien cabe esperar algunas confrontaciones violentas con organizaciones criminales rivales que busquen disputar el dominio del CJNG, aún no es posible determinar el grado en que esto ocurrirá, pues dependerá de distintos factores. Lo que ocurra, por ejemplo, con la consolidación del nuevo liderazgo del CJNG impactará en este tipo de violencia.
- En caso de que haya luchas internas que menoscaben su capacidad de operar, habrá mayores incentivos para que grupos rivales busquen confrontarlo.
- Por el contrario, habrá menores incentivos para ello si el nuevo liderazgo no enfrenta mayores resistencias internas ni disrupciones en la operación del CJNG.
- Las acciones de gobierno, además de incidir en la probabilidad de disputas entre autoridades y los GCO, también impactarán, en el corto plazo, la probabilidad de enfrentamientos entre organizaciones criminales.
- Si persisten los esfuerzos del gobierno por enfrentar a los liderazgos del CJNG, aumentará la probabilidad de que grupos rivales busquen disputarle el control territorial.
- Si las acciones del gobierno se amplían en contra de los líderes de otros GCO, disminuirán los incentivos de disputas violentas entre organizaciones criminales, a fin de evitar atraer la atención o incrementar la acción de las autoridades en su contra.
- De transitar hacia una estrategia más integral —en la que, además de eliminar líderes criminales, haya acciones contundentes para desarticular las capacidades financieras y las redes de protección política de las organizaciones criminales—, en el largo plazo:
- Si este enfoque se utiliza única o principalmente contra el CJNG, habrá un impacto positivo, aunque limitado, en la reducción de la violencia. También habrá incentivos para que el resto de los principales GCO bajen su perfil y reduzcan su uso de violencia para no convertirse en blanco de las autoridades.
- Si este enfoque se aplica contra todos los GCO, se avanzará eficazmente en la reducción de los impactos negativos y de los altos niveles de violencia relacionados con el crimen organizado.
- La presión de Estados Unidos por avances en el combate al crimen organizado en México también incidirá en las acciones de las autoridades mexicanas. Una mayor presión favorecerá acciones en línea con la kingpin strategy y una menor presión generará mejores condiciones para la implementación de una estrategia más integral y eficaz para reducir la violencia relacionada con el crimen organizado. El nivel de presión dependerá, en buena medida, del impacto de las actividades de los GCO mexicanos en Estados Unidos, de los resultados tangibles contra estos grupos que pueda mostrar el gobierno mexicano y del panorama político-electoral en ese país.
- Si el impacto de los GCO es muy negativo en Estados Unidos (resultando, por ejemplo, en un alto número de muertes por consumo de drogas), hay muy pocos resultados tangibles (como arrestos o incautaciones) que el gobierno mexicano pueda mostrar, y el panorama político-electoral es adverso para el presidente estadounidense y su partido, habrá una presión muy alta sobre las autoridades mexicanas. Esto incrementará la amenaza de posibles acciones unilaterales estadounidenses contra los GCO en suelo mexicano. También incentivará que el gobierno mexicano tome acciones inmediatas de alto perfil en detrimento de medidas más integrales y menos vistosas. No obstante, la amenaza de acciones directas de Estados Unidos podría incentivar a los principales GCO a bajar su perfil y, por tanto, su uso de violencia. Esto podría, a su vez, motivar a organizaciones criminales de menor escala —no consideradas Organizaciones Terroristas Extranjeras— a intentar ampliar su influencia dentro de regiones acotadas.
- Si el panorama político-electoral es negativo para el presidente estadounidense y su partido, habrá presiones importantes sobre México, independientemente del impacto real de las actividades de los GCO en Estados Unidos y de los resultados del gobierno mexicano contra el crimen organizado. Esto incentivará que el gobierno mexicano priorice algunas acciones de alto perfil, aunque eso entorpezca la implementación de medidas más integrales y menos vistosas.
- Si el panorama político-electoral es positivo para el presidente estadounidense y su partido, habrá menos presiones sobre México, independientemente del impacto real de las actividades de los GCO en Estados Unidos y de los resultados del gobierno mexicano contra el crimen organizado. Esto generará mejores condiciones para que el gobierno mexicano implemente una estrategia más integral contra el crimen organizado, en caso de optar por ese enfoque.
Consideraciones finales
Este es un primer acercamiento que toma en cuenta los factores clave que impactan la violencia relacionada con el crimen organizado: la fragmentación de los GCO y la eficacia de la estrategia gubernamental para hacer frente al problema. La intención es proponer un marco analítico que incorpore matices y se aleje de generalizaciones simplistas, con el fin de contribuir a mejorar el entendimiento del dinamismo de este fenómeno y ayudar a anticipar y atender los retos relacionados.
Este ejercicio busca ser un punto de partida que pueda refinarse y medirse de forma más minuciosa. Se podrían, por ejemplo, definir indicadores específicos y ponderar su impacto en cada uno de los ejes, lo cual permitiría medir los cambios de dirección en los escenarios.
En estos escenarios se consideran los factores clave por el lado de la oferta de los mercados ilegales, pues es ahí donde se han concentrado los esfuerzos para combatir el crimen organizado en México (y Estados Unidos). Sin embargo, es importante destacar que el problema de la violencia relacionada con el crimen organizado no podrá erradicarse en su totalidad si el enfoque se mantiene exclusivamente en la oferta y no incorpora soluciones al problema de la demanda.
Referencias
- Pérez Ricart, C. A. (2019, 21 de octubre). La Kingpin Strategy: ¿qué es y cómo llegó a México?. nexos. https://seguridad.nexos.com.mx/la-kingpin-strategy-que-es-y-como-llego-a-mexico/ ↩
- Existen distintos estudios que concluyen que los principales determinantes de la violencia relacionada al crimen organizado en México son factores que se pueden englobar en las categorías propuestas: fragmentación de los GCO y eficacia de la estrategia de seguridad. Tanto el artículo “La fragmentación de las organizaciones criminales en México” de Víctor Manuel Sánchez Valdés, como el cuaderno de trabajo “Fragmentación y cooperación: la evolución del crimen organizado en México” de Samantha Pérez Dávila y Laura Atuesta Becerra, recapitulan la literatura al respecto. El laboratorio de pensamiento Instituto para la Economía y la Paz (IEP) también habla de este fenómeno. Existen estudios que relacionan el alza en la violencia relacionada al crimen organizado con la alternancia política en las entidades federativas (debido al rompimiento de pactos informales entre GCO y autoridades), lo cual, en este ejercicio, está contemplado en el eje “estrategia de seguridad”. Otros artículos descomponen el estudio de la violencia en una mayor cantidad de factores, los cuales este ejercicio engloba dentro de los dos grandes factores seleccionados. ↩
- Sánchez Valdés, V. M. (2025, 28 de octubre). La fragmentación de las organizaciones criminales en México. nexos. https://seguridad.nexos.com.mx/la-fragmentacion-de-las-organizaciones-criminales-en-mexico/ ↩
- Pérez Dávila, S. (2021, 22 de noviembre). Más allá del tráfico de drogas: la diversificación del crimen organizado. nexos. https://seguridad.nexos.com.mx/mas-alla-del-trafico-de-drogas-la-diversificacion-del-crimen-organizado/ ↩
- Lizárraga, D. (2026, 24 de febrero). “El Mencho” creó una gran red de lavado de dinero durante gobiernos del PRI, PAN, MC y Morena. Animal Político. https://animalpolitico.com/seguridad/red-lavado-dinero-el-mencho-pri-pan-morena ↩
- De Córdoba, J., Pérez, S. y Fisher, S. (2026, 18 de marzo). A U.S. Citizen Now Runs Mexico’s Top Drug Cartel—and Targeting Him Is Complicated. The Wall Street Journal. https://www.wsj.com/world/americas/mexican-drug-kingpin-american-citizen-7a8a9c2f ↩
