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Una vez más despertamos con una noticia que, en México, se ha vuelto costumbre en los últimos 20 años: el gobierno localizó y enfrentó, mediante la fuerza militar, a uno de los líderes del crimen organizado, resultando en su “abatimiento”. Aunque cada caso tiene sus particularidades, como ocurrió con Nemesio Oseguera Cervantes, “el Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, existe un patrón común: después de la captura o muerte de un capo hay consecuencias importantes en términos de violencia y repercusiones económicas. En este texto resumo investigaciones, desde la economía del desarrollo, que estudian parte de estos efectos.

Los efectos de “eliminar al líder”

En términos generales, cuando se habla de una “guerra contra las drogas” se hace referencia a un conjunto de políticas públicas orientadas a enfrentar dos grandes problemas: los daños sociales asociados al consumo de drogas y los efectos negativos vinculados con su producción y tráfico ilícitos.

La importancia de los costos asociados a las drogas depende de varios factores, como el tipo de sustancia, el nivel de demanda y la organización del mercado ilegal. Por ello, las estrategias para combatir el narcotráfico y el crimen organizado varían: algunas buscan reducir la demanda mediante prevención, tratamiento y medidas punitivas; otras se enfocan en la oferta, atacando la producción y el tráfico a través de decomisos, control de precursores y arrestos de líderes criminales. Como los recursos públicos son limitados y estas políticas pueden generar efectos no previstos, quienes toman decisiones deben evaluar qué estrategias aplicar y con qué intensidad, teniendo en cuenta sus costos y beneficios.

Durante la administración de Felipe Calderón en México, la denominada “Kingpin Strategy” (o estrategia de captura de líderes criminales) se consolidó como una de las políticas centrales de seguridad; dicha estrategia se orientaba a desarticular organizaciones del crimen organizado mediante el debilitamiento de su estructura operativa, a través de la captura o eliminación de sus principales líderes.


Quienes apoyan la estrategia del kingpin señalan que eliminar al líder de una organización puede debilitarla al afectar su coordinación interna, su capacidad de mando y su prestigio del mercado ilícito, lo que podría reducir sus actividades delictivas. Sin embargo, sus críticos advierten que esta medida también puede generar más violencia, ya que cuando un líder es capturado o abatido, pueden surgir disputas internas por el control, intentos de expansión por parte de grupos rivales y represalias contra el Estado. Por ello, es fundamental cuantificar los efectos reales de la estrategia del kingpin sobre la violencia mediante un análisis sistemático que mida con precisión sus impactos a corto y mediano plazo.

En un estudio conjunto con Jason Lindo (Lindo y Padilla-Romo, 2018), analizamos cómo la estrategia de captura o eliminación de líderes criminales afecta la violencia, medida a través de las tasas de homicidio, en el contexto de la guerra contra las drogas en México. Para ello utilizamos datos mensuales de la tasa de homicidios a nivel municipal entre enero de 2001 y diciembre de 2010, así como la distribución geográfica de los municipios donde opera cada cártel y la fecha y ubicación de la primera captura o abatimiento de sus líderes.

Analizamos los efectos de la captura o muerte de líderes criminales en varios tipos de municipios: aquellos donde ocurrió el operativo; los municipios vecinos donde su organización tenía presencia; los municipios no colindantes donde también operaba, y los municipios vecinos donde no tenía presencia. Además, utilizamos como grupo de comparación municipios sin actividad registrada de estas organizaciones criminales.

La Figura 1 muestra la ubicación geográfica del municipio donde se realizó la primera captura de un líder de cada uno de los cinco cárteles que operaban al inicio de la guerra contra las drogas, a finales del 2006, así como los municipios colindantes y aquellos con presencia de estas organizaciones. Es importante resaltar que los diferentes cárteles tenían presencia a lo largo de todo el territorio mexicano. Esto permite dimensionar el posible alcance de los efectos de la violencia a través del país.

Figura 1. Presencia de carteles por municipio y municipios de capturas de líderes.

La Figura 2 muestra la tasa mensual anualizada de homicidios, comparando municipios con y sin presencia de cárteles antes del inicio de la guerra contra las drogas. Los primeros tenían tasas ligeramente más altas, pero en los seis años previos ambos grupos mostraron tendencias similares. Tras el inicio de la estrategia, las tasas disminuyeron en ambos casos y luego regresaron a niveles cercanos a los previos. Sin embargo, doce meses después comenzó una divergencia marcada entre ambos grupos.

Aunque no podemos descartar otras explicaciones, la captura de Alfredo Beltrán Leyva (“El Mochomo”), líder del Cártel Beltrán Leyva, parece haber sido el evento clave que afectó desproporcionadamente la tasa de homicidios en municipios con presencia de cárteles. Basados en esta observación, en Lindo y Padilla-Romo (2018), realizamos un análisis empírico y sistemático para estimar los efectos de capturar o abatir a un líder criminal sobre las tasas de homicidios.

Figura 2. Tasas de homicidios antes y después de la captura de Alfredo Beltrán Levya, “El Mochomo”

Encontramos que cuando el primer líder de una organización criminal es capturado o abatido, la tasa de homicidios aumenta de forma significativa y sostenida, tanto en el municipio donde ocurre el operativo como en otros municipios dentro del área de operación del cártel. En promedio, la captura del líder en un municipio incrementa la tasa de homicidios en un 61% durante los seis meses siguientes, y este efecto se mantiene en el tiempo. Observamos un efecto similar, aunque de menor magnitud, en otros municipios donde operaba la organización, lo que indica que la estrategia de captura de líderes puede desestabilizar a todo el grupo.

En conjunto, nuestros hallazgos sugieren que la eliminación de un líder criminal puede desestabilizar la organización, generando disputas internas y desencadenando escaladas de violencia en el corto y mediano plazo que se extienden más allá del lugar inmediato de la captura o abatimiento.

Costos sociales: educación, trabajo y salud

Estos incrementos de violencia generan altos costos sociales en términos de salud, productividad laboral y desarrollo del capital humano. Por ejemplo, en un estudio con Eunsik Chang (Chang y Padilla-Romo, 2023), mostramos que la exposición a la violencia reduce el puntaje en el examen de admisión a bachillerato en la zona metropolitana de la Ciudad de México, lo que implica una asignación ineficiente de capital humano, pues los alumnos terminan ingresando a escuelas de menor calidad que aquellas a las que habrían accedido en ausencia de violencia.

En otro trabajo con Cecilia Peluffo (Padilla-Romo y Peluffo, 2023), documentamos que estos efectos negativos se extienden más allá de las zonas directamente afectadas. La violencia induce migración desde municipios inseguros hacia municipios seguros, y este desplazamiento también tiene consecuencias educativas. Los estudiantes que viven en municipios receptores y comparten el aula con compañeros previamente expuestos a contextos violentos muestran un deterioro en su desempeño académico. Más recientemente (Padilla-Romo y Peluffo, 2026), encontramos que estos efectos indirectos en el desempeño académico persisten en el tiempo.

Conclusión

Aunque la estrategia del kingpin parte de la idea de que eliminar al líder debilita a las organizaciones criminales y reduce su capacidad operativa, la evidencia empírica sugiere que, al menos en el corto y mediano plazo, puede ser contraproducente. La captura o abatimiento de un capo no solo incrementa significativamente la violencia en el municipio donde ocurre el operativo, sino que desestabiliza amplias zonas del territorio donde opera la organización. Estos aumentos en homicidios generan costos sociales y económicos persistentes, que afectan la salud, la productividad laboral y la acumulación de capital humano, incluso fuera de las áreas directamente afectadas.

Dado lo anterior, ¿qué podría esperarse después de la captura de Nemesio Oseguera Cervantes, “el Mencho”? Con base en la evidencia disponible, lo más probable sería observar, al menos en el corto y mediano plazo, un aumento significativo de la violencia en las zonas donde la organización tiene presencia. Este incremento podría manifestarse mediante tres dinámicas: 1) disputas internas por la sucesión entre mandos medios por el control de la estructura y las rentas; 2) incursiones de organizaciones rivales que busquen aprovechar la posible fragmentación del cártel, y 3) episodios de violencia estratégica (bloqueos, ataques o demostraciones de fuerza) para enviar señales al Estado y a otros grupos criminales.

Un matiz importate es que existe incertidumbre al aplicar esos resultados a un caso específico, pues, aunque se observan incrementos promedio en homicidios tras la captura, no siempre es posible anticipar si habrá una ruptura abrupta o una transición controlada, si existen grupos listos para disputar territorios o si el Estado tiene capacidad suficiente para contener la escalada de violencia.

En un contexto de recursos públicos limitados, estos hallazgos muestran la necesidad de evaluar integralmente los costos y beneficios de las políticas contra el narcotráfico y el crimen organizado. La evidencia sugiere que la estrategia del kingpin, por sí sola, puede generar efectos adversos en el bienestar de la población. No obstante, si se acompaña de medidas orientadas a fortalecer instituciones (mejorar la seguridad, reducir la impunidad, apoyar a los jóvenes en zonas de reclutamiento, etc.), podría abrir una oportunidad para reducir la violencia y sus costos sociales a largo plazo.

Referencias:

Chang, E., & Padilla-Romo, M. (2023). When crime comes to the neighborhood: Short-term shocks to student cognition and secondary consequences. Journal of Labor Economics, 41(4), 997-1039.

Lindo, J. M., & Padilla-Romo, M. (2018). Kingpin approaches to fighting crime and community violence: Evidence from Mexico’s drug war. Journal of Health Economics, 58, 253-268.

Padilla-Romo, M., & Peluffo, C. (2023). Violence-induced migration and peer effects in academic performance. Journal of Public Economics, 217, 104778.

Padilla-Romo, M., & Peluffo, C. (2026). Persistence of the spillover effects of violence and educational trajectories. Journal of Development Economics, 181, 103759.

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